Page 89 - Crisis 12
P. 89
inseparables: “En los libros herméti- la mejor comprensión de la simetría barie —la dictadura y los gauchos,
cos está escrito que lo que hay abajo existente entre civilización y barba- que fueron utilizados como arma
es igual que lo que hay arriba, y lo rie, tal y como se representa en el de lucha— y la muerte”. El Sur
18
que hay arriba, igual que lo que hay mundo de Borges, resulta útil con- simboliza tanto lo bárbaro como lo
abajo”.13 De ese modo, descubrimos siderar ese concepto que señala el épico. El Sur alimenta los espíritus
que existe una dualidad que encaja a límite con el Sur en la propia ciudad románticos, algo digno por lo que
la perfección en el poema. Francisco de Buenos Aires. Esa consideración morir, es un símbolo de muerte bi-
Narciso de Laprida —resulta curio- comparte una valoración histórica polar: heroica y bárbara. Además,
so que se llame Narciso— estudió de la barbarie con la creación litera- subraya todas estas a rmaciones
“las leyes y los cánones” (v. 6), quiso ria de Echeverría — el barrio Ma- con otro símbolo, el cuchillo. El cu-
ser “un hombre / de sentencias, de tadero también se encuentra al Sur chillo es tan dual como el Sur, re-
libros, de dictámenes” (vv. 22-23), y de Buenos Aires—. Las ciudades presenta la misma muerte, la misma
sin embargo su antónimo, la barba- argentinas, Buenos Aires incluida, gloria y la misma barbarie asesina.
rie, le persigue y le dará muerte. La fueron fundadas sobre el campo, Su lo deja al descubierto dos caras
principal dualidad está presente en sobre la propia vida rural. Así lo de la misma hoja: la azul y brillante
la oposición ya histórica de la anti- explica Leonor Fleming en su intro- hoja de metal dispuesta a defender
nomia: civilización y barbarie; pero ducción a El matadero.15 El Sur como los ideales, la fría y desportillada
con oposición o sin ella, la dualidad símbolo de barbarie ha invadido, o hoja con la que asesina la chusma
está presente en el poema: “Hay no ha abandonado, la vida bonae- canalla; la muerte romántica y el
viento y hay cenizas” (v. 2), “el día y rense. Aprisiona esa vida, no la deja asesinato infame. Pero, Laprida ya
la batalla” (v. 3) “Vencen los bárbaros salir y ocupar el resto del territorio no está en condiciones de defender
[.] / Yo [.] / derrotado” (vv. 5-9), argentino. La civilización no puede sus ideales con un cuchillo, quiere
“de sangre y de sudor” (v. 10), “sin avanzar sino se extiende hacia el morir por ellos.
esperanza ni temor” (v. 11), “que, sur: “huyo hacia el Sur por arrabales El símbolo del cuchillo o de la
huyendo a pie y ensangrentando el últimos” (v. 12). Ahora podemos espada denota, por tanto, una duali-
llano” (v. 14) “cegado y tumbado” (v. comprender ese verso. Laprida huye dad: por un lado, representa la he-
15) “me acecha y me demora” (v. 19) hacia el Sur de los montoneros que roicidad, la valentía del hombre, del
“Yo que anhele ser otro” (v. 22), “rui- le persiguen; los de Aldao quieren caballero, del guerrero y, por otro, la
nosa tarde [.] / laberinto múltiple” acabar con la civilización, y Laprida muerte, estas armas conllevan con-
(vv. 28-29), y muchos más que po- quiere dejar su impronta civiliza- sigo las muertes de otros personajes,
dríamos justi car. El sentido de esta dora sobre el Sur. Porque en el Sur, con ellas el hombre quita vidas.19
dualidad lo entendemos cuando nos no solo encontramos barbarie, en- Todos los símbolos se presen-
muestra la radical unidad de la anti- contramos también vida y muerte tan en el poema como de nitorios
nomia entre civilización y barbarie
épica, la muerte deseada —tal vez en un mundo carente de sentido.
a través de símbolos con numerosos incluso deseada por Borges—. La Un mundo en el que la violencia es
signi cados, símbolos como los ya muerte digna que el unitario de El el único punto de encuentro huma-
comentados: la noche que adquiere matadero solicitaba a gritos: “Prime- no: la confrontación, el desorden y
sentido frente al día, que representa ro degollarme que desnudarme, in- la muerte. Resulta curioso que, para
la muerte frente a la vida, el espejo fame canalla.”16. La muerte de Dahl- el Borges antifascista y antiperonis-
en el que Laprida contempla “su mann en “El Sur”: “Sintió que si él, ta, fuese esa “la letra que faltaba, la
rostro insospechado”; y también entonces, hubiera podido elegir o perfecta / forma que supo Dios des-
está presente esa dualidad en el Sur soñar su muerte, esta es la muerte de el principio” (vv. 34-35) Aunque,
(Norte) y en “el íntimo cuchillo”.
que hubiera elegido o soñado”17 Para como ya se ha explicado, Borges no
Laprida, esa muerte, le endiosa el asume esa realidad, sueña combatir-
El Sur y el cuchillo
pecho, y Borges tal vez anhela la la con la muerte, con el contacto de
“Nadie ignora que el Sur empie- muerte de sus antepasados.
“el intimo cuchillo en la garganta”
za al otro lado de Rivadavia.”14. Para
“El Sur es la representación (v. 44).
física de lo absurdo, es el campo de
13 Borges, Jorge Luís, “Los teólogos” en “El batalla donde se concentran la bar-
Cabalística
Aleph”, Madrid, Alianza Editorial, 1984, p. 43 En la construcción simbolista
14 Borges, Jorge Luís, “El Sur” en Ficciones, borgeana encontramos siempre el
Madrid, Alianza, 2005, p. 209. Intuyo que 15 Echeverría, Esteban, El matadero. La intento, casi desesperado, de llegar
la calle Rivadavia debe o debió encontrarse cautiva, ed. de Leonor Fleming, Madrid,
en el distrito Constitución. Actualmente
Cátedra, 2003. p. 69.
puede considerarse un barrio céntrico de 16 Ibidem, p. 113
18 Blánquez, op. cit.
Buenos Aires.
17 Borges, Jorge Luis, “El Sur” op. cit. p. 216
19 Ibidem.
89

