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tribu tiende a imponer la opción más androides: una, que crear implica el humanidad mixta, una sociedad híbri-
drástica: aniquilar al otro.
error, no hay creador perfecto; y dos, da fusionada, una sociedad ciborg con
Desde los años ochenta, el incon-
que todo ser dotado de consciencia, de el distintivo del mestizaje, más adap-
tenible crecimiento de la raza humana “yo”, se aferra a su identidad y termina tada a las duras condiciones de vida
sobre todas las demás con un modelo independizándose de su creador.
(escasea el agua, se agotó la madera)
de consumo depredador de los recur- Esta inquietante situación es la de un planeta huérfano de ecología, de
sos limitados y la fulgurante expansión que exploran películas como Her, Ex igualdad de derechos y de comunica-
de las máquinas dotadas de “inteligen- machina o la saga de Blade Runner (1982) ción afectiva entre sus pobladores?
cia arti cial” han propiciado una nueva y en especial su reciente secuela Blade “
versión del apocalipsis antrópico: la Runner 2049. Una nueva generación de
autonomía de los robots androides y androides replicantes sin fecha de cadu- Habrá que dotar a
su hipotética revuelta contra el género
cidad (¿demasiado riesgo?) trabaja en
los androides de derechos
una colonia espacial, en régimen de es- umano en un futuro próximo.
h“
y deberes y sancionar a “
clavitud, por supuesto. Un sector de es-
tos replicantes se rebela; algunos regre- humanos o ciborgs en caso
san prófugos a la Tierra. Y se ordena a de incumplimiento
la impronta del gen, la
la policía que los elimine uno a uno por llamada de la tribu tiende
temor a que refuercen un movimiento
a imponer la opción más “
subversivo clandestino. El problema
En una reciente conferencia en
drástica: aniquilar al otro
es que a estas alturas los replicantes Zaragoza, a Francisco R. Villatoro,
han desarrollado tanta so sticación profesor de Bioinformática de la uni-
psicofísica y tanta empatía emocional versidad de Málaga, le preguntaron si
(tienen sentimientos, aman, lloran, las máquinas pueden llegar a rebelarse
aspiran a tener recuerdos propios no contra los humanos y cómo proteger- Esta obsesión o pesadilla de
manipulados, experimentan impulsos nos de ellas. El cientí co respondió monstruos semihumanos o de huma-
sociales, rechazan la muerte.) que que, si nosotros nos protegemos de nos semimonstruosos que excepcio-
resulta casi imposible diferenciarlos de nosotros mismos con leyes, si protege- nalmente pueden cruzarse en nuestra
los humanos. La gente ha perdido la mos a ciertos animales con leyes, con vida no es tan novedosa como se cree;
capacidad y hasta el interés por distin- las máquinas inteligentes habrá que hunde sus raíces en el imaginario
guirlos. Además, ¿no es preferible una utilizar leyes también de regulación, medieval cuajado de creencias en
conducta amable y solidaria, aunque como la prohibición de dañar a los brujerías, encantamientos, bestiarios,
proceda de un androide, que soportar seres humanos o de modi carse a sí encarnaciones del mal y todo tipo de
otra despótica u hostil solo porque mismas. Habrá que dotar a los androi- transmutaciones que el pensamiento
emane de un humano? ¿Hoy, quién es des de derechos y deberes y sancionar mítico religioso pudiera soportar, y del
el humano? Hay dudas de si los repli- a humanos o ciborgs en caso de in- que nos trae muestra por ejemplo las
cantes —sometidos al despiadado uni- cumplimiento.
pinturas de El Bosco o las narraciones
lateral poder de los humanos que los El destino parece estar marcado de Gracián en El Criticón.
crean y destruyen a su antojo, que les por nuestro propio cerebro, que no
Pero la tradición moderna en-
marcan unas pautas de existencia que se contenta con simples robots de cuentra su origen en el Frankenstein de
no querrían para sí mismos— son más ayuda para las tareas más pesadas o la novelista Mary W. Shelley, de 1818,
humanos que los propios humanos.
desagradables del sistema productivo. para muchos la primera obra de lo que
Si la sociedad comienza a hacerse esas Nuestro cerebro desea robots que in- se conoce como ciencia cción. En ella
preguntas, es que ha entrado en crisis y teractúen, nos hablen, nos entiendan, un arriesgado doctor compone con
que ya no basta esgrimir el criterio de la nos cuiden, nos consuelen incluso en trozos de cadáveres un producto que
especie como frontera entre los míos y esos momentos de soledad y desarrai- resultará un humano dotado de inte-
los otros.
go, tan frecuentes en esta neurótica ligencia, lenguaje y emociones, capaz
Y —atención— la película nos discomunidad. El androide completo, de tomar decisiones por sí mismo,
revela que una replicante evolucionada consciente. El ciborg omnivalente, que aunque su repugnante fealdad será el
(Rachael) ha sido capaz ya de parir no falle en humanidad.
estigma diferenciador que provocará
igual que una mujer y que de su unión ¿Pero estaremos dispuestos a en todos un permanente rechazo; lo
con Rick Deckard, un antiguo blade aceptar que ese ciborg que convive que nalmente empujará a la criatura
runner retirado, nació una niña en la con nosotros, que siente y piensa casi a cometer varios crímenes y a suici-
que tienen depositadas sus esperanzas como nosotros, que resulta casi más darse. En la novela de Mary Shelley se
para que se ponga al frente de la rebe- humano que otros humanos, nos re- contienen dos tesis fatídicas acerca de
lión. ¿Es esta la señal del futuro? ¿Una
clame un día su derecho a ser libre?
la especie humana como creadora de
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