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tata en tiempos donde resurge la fe más allá de las explicaciones objetivas acontecimientos sucedidos, también 

en el progreso (tecno-cientí co) como de los fenómenos sociales presentes.
encontramos el espacio del deseo, de 
efecto de la imparable sucesión de 
En este ámbito profecía y utopía la esperanza y de la imaginación. El 
tecnologías que prometen un mundo caminan juntas como manera de futuro está habitado por las posibili- 

mejor, mientras se cruzan imágenes desmontar un presente dominado dades, se dibuja con ellas, se proyecta 
apocalípticas que pronostican cam- 
por ideologías que rei can contextos como un edi cio donde los planos 
bios irreversibles en el clima y en el y procesos sociales, para abrir el ho- anticipan estructuras, fachadas y espa- 

Planeta. Sin embargo, la re exión
rizonte a otros mundos posibles, a cios. El futuro es el ámbito de lo social- 
y análisis sociológico del futuro se
otro orden de cosas y de rutinas so- mente posible y, condicionalmente, 
ha quedado en un segundo plano, ciales. La primacía de la prescripción plausible. Frente a la visión profética 

respecto de su empuje en el segundo deja en un segundo plano el análisis prescriptiva, el futuro está abierto a
tercio del siglo pasado.
descriptivo del futuro. Esa tarea des- 
la descripción de las intenciones y los 
criptiva resulta teóricamente más datos presentes. No está determinado 

Utopía, rumbo y anticipación
complicada de explicar y de analizar radicalmente hablando. Se pueden 
La Ilustración y la Modernidad porque obliga a pensar en asuntos 
trazar rumbos en ese margen dispo- 
provocaron y alimentaron las revolu- que no se han vivido todavía —carac- nible. No todas las cosas suceden por 

ciones sociales del XVIII y las del XIX. terística fundamental del futuro—. azar. En aquellas en las que podemos 
En aquel tiempo histórico era evidente Estamos atados al presente, pero es intervenir, tenemos la posibilidad

que el pasado no tenía que ser como el un prejuicio menos habitual al hacer de trazar un rumbo y conseguir una 

futuro. Lo que se vivía se podía trans- historia. Parece más obvio y fácil tra- meta. Podemos actuar para plani car 
formar. Se podía y se debía cambiar el tar con aquellas cosas que ya se han y anticipar escenarios.

mundo, se podía y se debía trazar un experimentado, como si estuvieran 

porvenir diferente. Eso era así porque presentes. Sin embargo, hace falta Lo futuro
se creía claramente en la posibilidad de repensar la teoría de la causalidad e En nuestro universo cultural,

progresar y construir un mundo me- incorporar en análisis la causa  nal, lo futuro ocupa activamente el pre- 

jor. Lo social era el espacio simbólico y el telos, la meta a la que se apunta la sente. Sea en forma de promesa de 
práctico donde realizarlo. Ese territo- acción como elemento para describir consumo creciente, sea en forma

rio propio de la sociología, inventada e“l quehacer investigador.
de vacaciones, sea como fondo de 

por Compte y visitada de manera pensiones, sea a modo de pronóstico 
similar por otros cientí cos sociales meteorológico, sea como amenaza 
La primacía de la 
como Marx, se situaba y se sitúa en un ante al cambio climático, sea como “
prescripción deja en un 
continuo que discurre entre la descrip- sueño de inmortalidad, sea como 
ción y la prescripción.
segundo plano el análisis distintas acciones que se piensan y 

En el enfoque marxista, al igual descriptivo del futuro
viven ahora para realizarse después. 

que en otras ideologías de carácter Es evidente que hoy hay un día de 
profético, la solución ya se conoce mañana, donde lo futuro se anticipa 

antes de analizar el problema. Prima En el lado de la descripción, el y se construye.

el carácter normativo, el horizonte
futuro también se hace, se construye
En el modelo cientí co domi- 
a conquistar, el futuro previamente y se produce. Aquí se trata de predecir nante, para que sea un objeto propia- 

formulado y deseado por encima de cuáles son los posibles escenarios a
mente manejable y “cientí co” tiene 

cualquier otro asunto. El análisis de los que nos conducen las condiciones que ser empíricamente contrastable. 
las condiciones materiales, el estu- presentes. Pronosticar la evolución del Es decir, se tiene que poder experi- 

dio de lo social y de lo económico,
sistema social, describir la dinámica mentar, medir, veri car y describir en 

no tiene otra función que conseguir del sistema para mostrar los horizon- un conjunto de relaciones causales. 
la promesa inicial. Esa corriente de tes posibles. Siendo, al mismo tiempo El patrón de referencia es el mundo 

pensamiento enlaza con la tradición conscientes de los efectos de la re exi- de las Naturwissenschaften, donde

utópica que proponía, desde antes de vidad en la modi cación de la direc- la física tiende a autoproclamarse
Tomas Moro, la posibilidad de crear ción del futuro. El futuro se conjuga “la ciencia” por antonomasia. Es un 

un mundo mejor transformando las en el presente, el único tiempo en el modelo que pretende ser objetivo y se 

condiciones del presente. Esa posibi- que estamos, pero no el único espacio sostiene sobre cuatro grandes deseos 
lidad de proyectar el futuro es una de simbólico socialmente disponible.
(Segal, 1994) que la realidad es inde- 

las funciones de las ciencias sociales, Al igual que podemos constatar las pendiente de los observadores, que

en general, y de la sociología, en par- huellas de la memoria y la tradición en se puede descubrir, que tiene unas 
ticular. Al menos del pensamiento so- un grupo humano, en los individuos leyes que permiten la predicción y 

ciológico que está preocupado por ir
donde se guardan los hechos y los
que permite la certeza de lo que cono-


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