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El cine de inmigración en España tiene un claro poder, como ocurre en las películas de Fernando Gon-
predecesor en la película de Benito Perojo El negro que zalez Molina, El guardián invisible (2017) y Legado de los
tenía el alma blanca (1927), de coproducción franco-es- ñhuesos (2019), segunda parte de la Trilogía del Baztán
paola y de gran modernidad en el tratamiento y en
ícreada en el campo literario por Dolores Redondo,
í
la crtica de una sociedad ignorante, supersticiosa y con la aparición de Aloisius Dupree (interpretado por
racista. Adaptación de la novela de Alberto Insúa, es óíColin McFarlane) un norteamericano negro, de gran
una coproducción con Francia y que muestra cierto óñinfluencia, que pertenecería a la élite y es consejero de
cosmopolitismo. Pedro Valdés / Peter Wald (interpreta- la joven detective española protagonista de la trama
do por el francés Raymond de Sarka), el protagonista, detectivesca.
es caracterizado físicamente como negro, representante Santaolalla en su libro Los “otros”... destaca tres
é
por excelencia de la otredad en nuestro país. Como es temas: el del africano sexualizado y representado sobre
consustancial al «gnero de inmigración», encontra- átodo como algo físico casi sin espíritu, las conexiones
mos un alegato, ya no de legalidad, sino de humani- con la delicuencia y la discriminación persistente. En
í
dad. Ese protagonista negro, pero no salvaje ni inferior ómayor o menor medida esos temas se reflejan en pelí-
en espritu (es un artista de éxito), se nos presenta en culas de géneros diversos, Nos hacemos falta-Tilt (2002)
el filme como un esclavo de la superstición y la igno- de Juanjo Jiménez Peña, Ismael (2013) de Marcelo
ñ
rancia social y cual Segismundo del s. XX podría hacer áPiñeyro, La noche de los girasoles (2006) de Jorge San-
suyo el planto: «Y teniendo yo ms alma tengo menos chez-Cabezudo, la ya citada Alacrán enamorado (2013)
libertad». La historia del film incide en el racismo vis- áde Santiago A. Zannou y Señor dame paciencia (2016) de
ceral que siente su joven compaera y amada Emma Álvaro Díaz Lorenzo.
(Concha Piquer) por su «color», negndole la felicidad Un nuevo apartado lo conformarían las películas
de la unin conyugal, aunque no el afecto y los buenos en las que desde una perspectiva bastante novedosa se
sentimientos de la dama. Eran los comienzos del siglo representa al africano como si fuera una estampa deci-
XX y las reivindicaciones de las «razas» no hegemó- monónica, pero reutilizada en clave irónica hasta des-
nicas tenan un largo camino por recorrer y no solo integrarla. Entre los ejemplos más recientes tenemos
ñ
legislativo.
Lo nunca visto (2019) de Marina Seresesky, que parte de
una situación de estampa tópica, protagonizada por un
grupo de africanos en taparrabos que poco a poco se
van adaptando a la vida de un pueblo que los necesita í
tanto o más que ellos necesitan ser acogidos, produ- é
cindose la transformación de esa pequeña población
ó
en una sociedad multicultural que nos conduce a un fi-
nal de la película festivo en el que todos encuentran su
é
media naranja, situación tan improbable, inverosímil y
ó
simplista como el primer tópico inicial de los negros en
taparrabos. Tal vez pudiéramos citar aquí la etiqueta
de «joven tnico» que aplica Almodóvar al actor Nas- é
ser Saleh de breve presencia en la película Los amantes
pasajeros (2013). Sociológicamente puede ser otro guiño
a la auto exigencia de los autores por introducir en sus
films la reclamada representación de estas minorías de
inmigrantes nuevos en nuestro país. De hecho, algún ñí
ü
cineasta que ha querido ser «políticamente incorrec- í
to», buscando el xito de taquilla y lográndolo, ha á
utilizado intencionados «brochazos» de xenofobia para
El negro que tena el alma blanca (1927)
í
definir a Torrente, el protagonista de toda una serie ó
Como apuntaba Santaolalla,12 el color es determi- flmica (5 entregas de 1998 a 2014), creada por Santiago
nante en esta caracterizacin de diferente, de extrao, Segura.
í
pues racializa y es el elemento prioritario del proceso Comienza a haber personajes de color que no
de conversin en «otredad» y esto, incluso en persona- son caracterizados respecto a sus orgenes familiares,
jes de un nivel social medio-alto bien integrados o con
sociolgicos, culturales, lingsticos o polticos, sino
que aparecen como un espaol ms sin hacer alusión
12 SANTAOLALLA, I. (2005): Los “otros”. Etnicidad y “raza” a que sean segunda o tercera generacin, un rasgo de
normalizacin de razas y orgenes que hasta hace poco
en el cine espaol contemporneo, Zaragoza, Prensas Universitarias de
Zaragoza y Ocho y Medio
tiempo hubieran resultado sorprendentes en el rol de
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