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Y es desde la publicación de su un universo del movimiento, un viaje es la expresión de todo el malestar
primer libro, Ese muro secreto ese silen- poético absoluto “en el instante oscu- atmosférico que participa en toda la
cio (Orejudín, 1959), desde ese callar
ro del resplandor y el canto”. Nueve unidad del canto.
sonoro, “cuando el amor abría las estancias, nueve círculos, una épica El último verso de la primera es-
ventanas”, donde ya se distingue una de la vida, del arte, del amor, etc. Un tancia dice así: “Que el pájaro no deje
palabra nueva, una palabra enraiza- poemario de factura bellísima, “ba- de cantar sobre el tambor del agua”.
da en la tierra, que se prolonga en el lanza en que se pesan las edades”. Un Un nal donde se posa toda la
tiempo, una palabra que va unida al soliloquio “que multiplica espacios responsabilidad del ritmo, y el poeta
ritmo y que forma parte sustancial
de fuga en su interior”.
necesita de los sentidos para apre-
de su escritura. Es el comienzo, un Mitología de las anunciaciones, hender la realidad, que no está solo
Orfeo imparable hacia su plenitud.
un pensamiento telúrico que atra- en lo visible, sino en lo audible y que
Y el poeta de Letux se convierte en
viesa el lugar de la palabra; aquí el sobrepasa la limitación temporal para
el cantor de Tracia, y nos convoca a poeta parece ser el eslabón entre la alcanzar una armonía con el origen.
un concierto “de hogueras, de látigos naturaleza y los dioses. Y Rosen-
Su voz regresa al silencio, pero su
solares, tambores de ceniza”, que nos do conoce muy bien este sendero
materialidad resiste en su expresión.
despiertan de lo cotidiano para volver y la vida metafórica del lenguaje, Y a diferencia de otros escritores,
a ser “un alma abastecida”. Un estado sabe pesar y medir muy bien la que sus imágenes no perduran por-
del alma que no es solo una metáfora, materia del sustantivo, y nombrar que no están adaptadas a la materia
es un reactivo que sublima el verda- el resplandor de la identidad. Una que deben acompañar, en este libro
dero valor de la palabra poética.
ascensión para sublimar lo canden- de Rosendo Tello las imágenes son
Rosendo Tello pregunta y dia- te. Una ascensión ígnea, con una dinámicas, viven su asombro en la
loga con la naturaleza. “Sombras y cosmología que nos conduce a una luz, y esta luz ha sido creada para
nubes, arenisca dolorida, barro de musicalidad que se transforma en alumbrar ese “dios oscuro que muere
pan y beso”, son elementos que carac- sustancia, y la imaginación trabaja cuando la diosa nace”. Con estos ver-
terizan una pulsión emotiva, irresisti- entonces para un devenir heroico, sos se termina el libro, un libro que
ble y sonora, que conmueve y enseña poderoso y evolutivo.
articula una gramática en función de
todos los misterios de la realidad, una Si Zaratustra es quien da ritmo una órbita circular de la existencia.
realidad perceptible por los sentidos y y energía a la andadura en las mon- Lo poético es una acción que se per-
otra inaprensible, espiritual. Códigos tañas y en el viento, Rosendo Tello petua en ese constante uir del tiem-
naturales que muestran sus estelas, es un signo en el camino, es la divisa po, se alcanza una armonía perdida,
una naturaleza umbilical que nos más valiosa de un pensamiento en
una entrada sucesiva en la cadencia
invita a vivir en ella.
la naturaleza, que ha instruido su melódica que nos llena de un saber
Y así en su libro Fabula del tiempo voluntad para una exacta corres- profundo, y las correspondencias
(1969), escribe:
pondencia entre la meditación y los internas tienen su origen en la cau-
fenómenos naturales. Y nos descu- salidad que cada una de las estancias
Somos tierra de sueño, cal en llamas, bre así la intimidad del mundo, y las tienen con el todo.
rizado mar al viento innumerable, correspondencias se acentúan verso Una obra, la de Rosendo Tello,
espigas desoladas en los ojos,
a verso, y para el sujeto poético todo al margen del ruido y del murmullo
nube de ruina que se encana al aire
se convierte en animado, pensante, habitual, ajena a las modas y que la
encuentra matices con un acento historia pondrá en el lugar que se
Memoria e imagen en un plano sincero y una pasión por expresar merece.
fundacional, que tiende a potenciar que provoca una proyección en su Como escribió Martín Heideg-
las relaciones sintagmáticas para al- estado interior sobre el temperamen- ger: solo en la palabra y en el lenguaje
canzar una función redentora entre la to del paisaje.
las cosas devienen y son para los seres
idea y el sentido.
humanos. Somos nuestras palabras.
Pero hay un camino hacia una De pronto, un río que nos anegaba, el Y la palabra, la obra poética de Ro-
río sordo
imaginación lírica, un camino que
sendo Tello, es una lección de lirismo,
es la entrada en la tierra poética en de aquel cielo colérico que mordía los unidad vocal de la poesía, animada,
pies
su pureza. Las estancias del sol (PUZ, uniforme, con un desbordamiento
con sus dientes de niebla, bajo el velo
1990). Un libro que despertó el asom- apagado de
sintáctico e imaginativo inigualables,
bro entre los lectores y estudiantes, y con una perfecta modulación de las
las horas.
si parte de la crítica no llegó a com- formas y una coherencia simbólica,
prender los versos de este libro, fue En estos versos de la primera estandarte del pensamiento, que es
porque los juzgó como un universo estancia, ese cielo colérico ya no es el necesaria oír, contemplar y leer.
de las formas, cuando son, además,
enfado individual del rmamento,
Septiembre 2017
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