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Las referencias que hace tres cas basadas fundamentalmente en
décadas se anunciaban en la litera- la explotación de enormes bases de
turay,sobretodo,ensusadaptacio-
i“nformación.
nes cinematográ cas (Blade Runner,
2001: Odisea en el espacio, etc.) no se Ahora, muchas tareas
han cumplido. La revolución de los
cognitivas de la clase media “
robots, de androides asesinos, de
inteligencias arti ciales malignas, pueden ser automatizadas
ordenadores homicidas y posibi-
lidades de un exterminio humano
por parte de máquinas, ha supuesto
una letanía constante desde hace Gracias a los objetivos empre-
mucho tiempo y estaba prevista sariales de Google o Amazon, el
que nos atrapase en la primera dé- término inteligencia arti cial está
cada del siglo XXI. El ordenador más extendido hoy que nunca, pero
Hal, en el gran clásico de la ciencia hay que precisar a qué se re ere. A
cción de Kubrick o, más tarde, lo que estamos asistiendo es al gran
Terminator, constituyeron el ima- esfuerzo de grandes compañías
ginario amenazante de lo que iba
tecnológicas por mejorar entusias-
a ser un futuro dominado por las tamente el modo en que computa-
máquinas. Estas profecías solo han doras hiperpotentes pueden extraer
venido actualizando el clásico mito patrones a partir de cantidades
de Prometeo —que en el siglo XIX ingentes de datos, que prometen
reproduce el mito de Frankens- aprovecharse desde todo tipo de
tein— y que nos advierte que los dispositivos inteligentes. Entre los
dioses castigarán a aquel que se anuncios de estas compañías están
atreva a hacer lo que solo ellos los automóviles sin conductor, los
pueden: crear vida inteligente. Sin sistemas de reconocimiento prácti-
embargo, ¿podemos asegurar que co del habla, recomendaciones per-
las máquinas inteligentes no están sonalizadas de compras o sistemas
entre nosotros y no nos han so- de prevención de fraude, que ya nos
metido a sus deseos? Para dar una rodean. Muchos de los programas
respuesta hay que entender qué es incorporados en nuestros smar-
la Inteligencia Arti cial y cómo se tphones para la gestión de la casa,
investiga en este ámbito para darse el banco o el automóvil ya utilizan
cuenta que estos temores no están este tipo de inteligencia arti cial
d“e l t o d o f u e r a d e l a ó r b i t a d e l o
diariamente. Estamos, por tanto,
rodeados de “robots” pero sin el as-
pecto humano que la ciencia cción
Estamos rodeados de
les otorgaba. Y su inteligencia no
“
“robots” pero sin el aspecto
es como la nuestra sino, más bien,
humano que la ciencia un modo de vigilar lo que hacemos
cción les otorgaba
agregando magnitudes enormes de
datos masivos con los que predecir
nuestro comportamiento como
plausible.
consumidores.
Deberíamos diferenciar, por
El debate interesante, por tan-
un lado, el programa cientí co de to, no es el de las profecías sobre
la Inteligencia Arti cial, que desde pavorosas amenazas de las má-
los inicios buscó comprender la quinas humanoides contra las que
inteligencia humana a través de su deberemos luchar, sino cuál será el
simulación, es decir, a través de la lugar de las personas en un mundo
construcción arti cial de mentes; y, con máquinas que nos observan,
por otro lado, las actuales técnicas nos monitorizan y nos inducen a
de las grandes empresas tecnológi-
actuar. Y este no es un tema de fu-
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